Cuento poético, Número Dos.
12.08.2018
A mis brazos sólo ha llegado la lluvia y es que mi falda ceñida a lo ancho del pudor desata una furia incontrolable en aquel espacio carcomido por el vaivén de las sábanas, la almohada retiene mi nuca, húmeda, a momentos ácida, colérica, convulsionado el momento en que él duerme. No me es fácil confesarle mi perversión y observo su...


