Amiga oruga...

12.08.2018

Te miro desde una esquina, de este lugar estruendoso, te observo, me ruborizo, te veo venir y mi corazón late, como que se fuera a salir de mi boca, mis piernas se emblandecen, me tomas por la cintura y me besas, me besas en la mejilla, creo que te has dado cuenta lo que provocas en mis hormonas y en mi cuerpo, trato de esquivarte pero no puedo, me derrito, sedo, mi cuerpo comienza a sudar, tus manos grandes y suaves recorren mi espalda, comienzan a bajar, tu boca cierra la mía, tu lengua recorre cada espacio de ella, te detengo... no sé si es falta de aire o quiero más, mis nervios me traicionan, parecemos unos adolescentes, ahora eres tú quien me detiene, tu cuerpo comienza a sudar, no sé en qué momento sucedió, en un abrir y cerrar de ojos, estamos solos, entrelazados nuestros cuerpos, envueltos en una sábanas suaves, me has llevado a la cima del placer, placer que no había sentido por mucho tiempo.

Me siento frágil al estar contigo, me causaron tanto daño en el pasado, que nunca pensé que podría nuevamente sentir esto, creo que esta oruga comenzó su metamorfosis para al fin, poder ser mariposa, no sé cuánto dudara lo nuestro, solo viviere y disfrutare el momento, pues merezco ser feliz y expandir mis alas. 

Dedicado a mi amiga Oruga.

Por Tamara Keim Verdugo

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